¿Por qué buscamos el agua para relajarnos?

Comienza la semana y ya estamos pensando en el fin de semana que viene como si nunca hubiésemos podido descansar. El tiempo vuela y llegamos al Lunes mas cansados que la semana pasada.
¿Hay alguna manera en la que podamos aprovechar al máximo nuestro fin de semana para que cuando suene la alarma el lunes por la mañana estemos listos para enfrentar nuestra semana?
Estoy aquí para decirte que hay formas de hacer todo más fácil, eficiente y rápido.

En el artículo de hoy vamos a sumergirnos en las aguas (guiño guiño) de un maravilloso libro llamado “Blue Mind” de Wallace J. Nichols. Este libro es un estudio fascinante de las conexiones emocionales, conductuales, psicológicas y físicas que mantienen a los humanos tan vinculados con el agua.

Nichols examina mares y océanos, lagos y ríos, incluso piscinas y el contenido de nuestras bañeras en un estudio fundamentado en investigaciones reales.

La “mente azul” del título del libro se refiere a los cambios neurológicos, psicológicos y emocionales que experimentan nuestros cerebros cuando estamos cerca del agua. Nichols se basa en la ciencia y el arte, datos concretos, anécdotas, y mucha experiencia, para explorar nuestra mente azul en detalle. No solo qué es, sino cómo podemos entrar en este estado y, quizás lo más importante, por qué deberíamos hacerlo.

¿CUÁL ES LA CIENCIA DETRÁS DE LA MENTE AZUL?

Estar cerca, en o incluso mirar agua produce cambios en nuestro sistema nervioso que podemos aprovechar en nuestro beneficio. Los beneficios de nutrir nuestra mente azul van más allá de simplemente sentirnos bien.

Nuestra mente azul se enfrenta a otros dos estados comunes, como explica Nichols:

Mente roja (estresada, ansiosa, hiperactiva pero poco productiva) y Mente gris (adormecida, letárgica, desmotivada e insatisfecha). Los estados de mente roja y gris son productos de nuestros estilos de vida modernos, hábitos y elecciones. La mente azul es un estado natural que todos instintivamente conocemos pero que muchos de nosotros hemos olvidado.

Básicamente tenemos dos estados de atención mental: “dirigida” e “involuntaria”. Esto tiene muchísimas similitudes con lo que plantea Barbara Oakley en su libro “una mente en números: un estado mental enfocado y un estado mental difuso.

La primera representa nuestra alerta cuando se aplica a una tarea específica, como conducir un automóvil, enviar un mensaje de texto o elegir qué queremos para cenar.

La involuntaria “ocurre cuando estamos en un entorno fuera de nuestro hábitat ordinario, con suficiente familiaridad que no representa una amenaza pero con suficiente interés para mantener al cerebro comprometido”.

Es este estado de “deriva” (en sí mismo un término náutico) lo que el agua fomenta. En lugar del estrés de abordar datos electrónicos o lidiar con las millones de imágenes diferentes que vemos todos los días (el 70% de todos los datos sensoriales proviene de los ojos), se nos presenta una vista donde el cambio es sutil y lento: un velero, una gaviota, la marea entrante.

Esto es lo que permite que el sistema nervioso cambie del modo Simpático (lucha, huida o congelación) a un modo más Parasimpático (descanso, digestión, reproducción), un estado en el que queremos pasar la mayor parte de nuestro tiempo.

Por ejemplo, el autor habla sobre cómo nuestra amígdala desencadena nuestra “Mente Roja”, que es un estado que nos haría remar hacia la orilla lo más rápido posible la primera vez que vemos una aleta dorsal cerca de nosotros en el agua (huida). O cómo la activación de nuestros circuitos neuronales asociados con la recompensa nos mueve aleatoriamente mientras montamos olas y cómo esa cascada neural realmente ralentiza el tiempo, lo que nos hace experimentar esa sensación de euforía de estar “en el presente, fluyendo” (más sobre los estados de flujo en el futuro).

En última instancia, Nichols sugiere que estar cerca del agua no solo puede hacernos más felices, más tranquilos y más emocionalmente saludables, sino también más exitosos en la vida, las relaciones e incluso los negocios. Al aprovechar un impulso evolutivo que yace dormido en todos nosotros, podemos acceder a una poderosa capacidad mental para el desempeño optimo. Es algo que todos tenemos la capacidad de hacer.

La tarea de hoy es buscar cuerpos de agua y pasar tiempo al aire libre cerca del agua permitiendo que nuestras mentes se desvíen y relajen nuestro sistema nervioso. Esto es simplemente usar nuestra biología a nuestro favor para desencadenar como resultado el bienestar y consecuentemente el desempeño optimo.

Hasta la semana que viene.

Matias